Un fin de semana en Marrakech

Si estás cansado de viajar por Europa y ver básicamente el mismo producto pero con un envoltorio diferente; si crees que ha llegado el momento de experimentar y conocer una cultura extraña pero no tienes dinero para viajar a Tailandia; te recomendamos desde Jaleo¡ que cojas una maleta de mano, compres un vuelo a Marruecos y disfrutes del choque cultural más accesible.
En este caso tuvimos el placer de conocer Marrakech. A medio camino entre el Sahara y los puertos del Atlántico, dio nombre a todo un país. Vigilada por los Atlas; el caos, los gatos y los naranjos son su seña de identidad.

Existen dos Marrakech: la original, la de la medina y sus callejuelas imposibles de descifrar y la parte de Guéliz/ Ville Nouvelle que son los barrios de los habitantes con un mayor poder adquisitivo. Allí las aceras abundan, así como los todotorrenos y coches de lujo. Lo más reseñable de estos barrios es el Jardin Majorelle. Conocido por haber sido el nidito de amor de Yves Saint Laurent y Pierre Bergé, es de visita obligada.

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Recomedaciones:

Por la calle circula siempre por la derecha para evitar ser arrollada por motos, bicicletas, burros y carros tirados por caballos. Ellos tienen la prioridad, amóldate a las circunstancias. El primer día pensarás que es un martirio, pero al segundo ya le cogerás el tranquillo y no echarás de menos las aceras.

Siempre que quieras coger un taxi, negocia el precio antes. Regatea hasta que el taxista ceda. La mayoría de los coches son muy muy muy antiguos y de 4 plazas.  Un viaje desde Gueliz/Ville nouvelle hasta la Medina no debería de costarte más de 70/80 dirhams. Si el taxista os dice que os va a llevar a una farmacia no os preocupéis y seguirle el rollo, más que nada porque os va a seguir llevando y le da igual lo que le digáis. Lo que sí que le va a importar es cuánto compráis para ver qué comisión se lleva él para el bolsillo.Nuestra recomendación: adquirir un pintalabios de henna que costará unos 10 dirhams y es un regalo maravilloso en cualquier ocasión.

Cuando estés andando por la medina o la Mellah  y te pierdas (porque lo harás) intenta que no se note y disfruta. No hagas caso a los niños que te dirán que te llevan donde tú quieras. Sonríe, niega con la cabeza y guíate por el gps de google maps que es lo más.Come donde te apetezca, no juzgues los sitios por su salubridad ya que seguramente los más sucios serán los que tengan la comida más deliciosa. El alcohol es muy caro, bebe té. El café es horrible

Es obligatorio ir a un Hammam. Para que no sea demasiado fuerte la experiencia será mejor que reserves hora en uno occidentalizado como Les Bains de la Alhambra (Kasbah, deb Rahala 9). Reserva el primer día porque suelen estar llenos. El Hammam tradicional sale por unos 450 dirhams e incluye una limpieza a fondo con jabón negro, una mascarilla, un té y un masaje total.

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Viernes

¡Ya es viernes! Olvídate del curro a base de cous cous. Cógete un taxi desde el aeropuerto o arréglalo con el hotel para que te vengan a buscar. El aeropuerto está cerca de la ciudad, te costará unos 100 dirhams llegar. Te recomiendamos coger el alojamiento cerca de la Plaza Djemaa El-Fna, que es donde está todo el cotarro. Deja las maletas y vete a cenar a  alguno de los puestos de la plaza. Puede que te agobien pero tú pasa del rollo y siéntate donde te apetezca. ¿Qué comer en la plaza? Cous cous o tajin. Si no comes carne.. ¡No hay problema! Siempre habrá opción vegetariana. Todo acompañado del pan de torta. Maravilla.

Tras flipar con lo diferente que es todo, vete a dormir al hotel. Que mañana será un día duro.

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Sábado
¡Buenos días! Esperamos que hayas dormido muy bien. Ponte ropa cómoda para patear y ¡A desayunar!. Recomendamos encarecidamente los crepes con miel y queso de “la vaca que ríe” que venden en puestos por todas partes acompañado de un zumo de naranja y un té. Normalmente verás una señora mayor fuera de un bar preparándolos. Haga sol o llueva, ellas estarán allí.

Compra una botellita de agua y dirígete a la Medina y a los zocos. Camina, piérdete y disfruta. Mira, regatea, mira más tiendas, regatea un poco más. ¡Que no te dé corte! Come un sándwich con pan de torta relleno de anchoas, berenjenas y patatas fritas. Están por todas partes y están riquísimos. Cerca de la mezquita de Ben Youseff nosotros encontramos un local pequeñísimo que llevaba una madre y su hija. Imposible saber en qué calle estaba porque es que las calles parecen que cambian. La estructura de la ciudad está siempre en movimiento.

Entre las callejuelas de la media se encuentran pequeños tesoros y oasis ajenos al caos de la cuidad. Uno de estos sitios es Dar Bellart (7-9 Toulate Zaouiate Lahdar), una fundación por la cultura de Marruecos que hace mucho énfasis en la figura de la mujer. Hacen cursos, talleres y exposiciones muy interesantes.

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Cuando ya no puedas más de la medina, huye hacia el jardin Majorelle. Es factible ir andando pero comprendemos que igual a estas alturas apetezca un poquito de taxi.
En frente de la entrada al jardín se encuentra una tienda/bar que emula a Colette de París llamada 33 Rue Yves Saint Laurent. Está muy bien para tomar un café o té y comprar menaje del hogar marroquí con toques occidentales. La mezcla perfecta.

Tras dar un paso por el jardín, dirígete a casa a descansar antes de salir a cenar. Hoy jugamos a ser ricos. Y es  que es lo bueno de Marruecos, todo es muy barato. Dúchate y ponte elegante que esta noche cenamos en el Hotel Les Jardins de la Koutobia (Rue Koutoubia N°16).
El restaurante de este hotel impresionante nos evoca a una película de Wes Anderson desde el principio. Sus colores, la carta, los músicos y sus trajes… Allí no encontrarás a nadie de la ciudad, son todo turistas franceses (y algún español desubicado) que susurran más que hablan. Así que no des la nota, por favor y compórtate. La carta es muy corta y recomendamos la pastilla aux fruit de mer  (un sándwich con pan de torta relleno de pescado), la degustación de ensaladas marroquíes (¡Cuidado vegetarianos! Hay una de las ensaladas que lleva riñones), los Briouates (empanadillas de pastra brick rellena de carne y/o verduras) y el tagine de lotte aux legum (tajín de rape) o de cordero.

 

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Tras la cena es posible tomarse una cocktail o cerveza en el bar del hotel como premio a este día tan intenso.

Domingo

El domingo a primera hora es muy buen momento para disfrutar del Hammam que hemos reservado previamente. Vete sin desayunar y goza.Tras disfrutar de esta maravilla marroquí, puedes dar una vuelta por la Kasbah y tomarte un jugoso batido de aguacate. Disfruta del barrio, del mercado y acércate hasta el Complexe d´artisant (7 Derb Baissi Kasbah Boutoil Bp 297). Con precios muy buenos, esta especie de El Corte Inglés marroquí tiene todos los recuerdos típicos de la ciudad. Todo lo que te querías comprar durante estos días pero con un precio fijo etiquetado. Olvídate de regatear  y compra. Hay una zona loquísima con figuras de Transformers y aliens.

En la misma calle hay una tienda de un señor que pinta tablillas de madera con dibujos loquísimos. Son simplemente preciosas.

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También el domingo puede ser un buen día para darte un paseo acompañado por naranjos hasta la Mamounia, un hotelazo precioso al que te puedes acercar aunque sea sólo para visitar el jardín. Pero también puedes hacerte el sueco, entrar y simplemente FLIPAR.

Antes de irte para el aeropuerto y volver a la cruda realidad, qué mejor plan que tomarte un té con unos cuernos de gacela (dulce marroquí) para que la vuelta sea un poquito más dulce… y… ¡A disfrutar hombre!

 

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