Sanjuán te cuida – Helado de leche de coco, mango y plátano

helado

Helado de leche de coco, mango y plátano con sirope de menta.

 

NIVEL DIFICULTAD: Baja.
FOLLÓN DE INGREDIENTES: Bajo.
FOLLÓN DE CACHARROS: Bajo.
NIVEL DE EXQUISITEZ: Alto, siempre.
NIVEL CALORÍAS: Medio.

¿Cuánto comes con esto?: Obtienes más de medio litro de helado.

Ingredientes:

  1. •    Leche de coco. Entera, de la normal, no light, ni rebajada…: 200grms (como medio bote).
  2. •    Fécula de maíz (maicena): Aprox 7 grms o una cucharada y media de postre.
  3. •    Margarina vegetal no hidrogenada: 30 grms o aprox 4 cucharadas de postre.
  4. •    Leche de soja o vegetal (no importa si es de la edulcorada y avainillada): Unos 50ml.
  5. •    Zumo de 1 lima.
  6. •    Ralladura de 1 lima y ½. Ya sabéis sin llegar a lo blanco.
  7. •    Jengibre fresco: 15 grms o como tres monedas de euro. Si es en polvo como una cucharada y media de postre.
  8. •    Mango rojo maduro. Unos 200grms ya pelado (aprox medio mango grande).
  9. •    Plátano de canarias: 1 Plátano (como 150 grms).
  10. •    Azúcar moreno de caña: 4/5 cucharadas soperas o 60/75 grms.
  11. •    Azucar avainillado o vainilla o esencia de vainilla. Si es azúcar una cucha de postre. Si es una vaina de vainilla natural, media. Si es esencia, al gusto.
  12. •    Pizca de sal (nada, una chispa).

Este helado está buenísimo. Fresco y sin lácteos de por medio. Si podéis pillar la fruta bien madura, ganará mucho en sabor, especialmente para el caso del plátano.

Lo primero peláis el mango lo cortáis en cuadrados de entrono a 1 cm y lo ponéis en un bol. Hacéis lo mismo con el plátano.

Ralláis la lima y media y añadís la mitad de la ralladura al bol. Después exprimís el jugo de la lima y la añadís también. Por último agregáis una cucharada sopera de azúcar. Removéis bien y lo metéis en el congelador.

En un vaso para batidora ponéis el resto de la ralladura de lima, el jengibre, la maicena, la pizca de sal, tres cucharadas de azúcar, la leche de coco y la leche vegetal, lo batís todo bien. Aseguraos que el jengibre si es fresco quede bien deshecho.

Tras ello pasáis todo a un recipiente para calentar tipo cazo. En este punto añadís la vainilla en cualquiera de sus formas y removéis. Lo ponéis al fuego muy suave (nivel 3 de 10) y lo dejamos que se vaya calentando tranquilamente durante media hora aprox. Removed de vez en cuando para que la fécula no se pegue al fondo.

Durante ese tiempo debe reducir y espesar tranquilamente mientras la lima y el jengibre se infusionan con las leches y dejan su sabor. Si no ha espesado subid el fuego y esperad removiendo.

Tras ese tiempo, la mezcla habrá reducido un poco, deberá estar más espesa, como una crema o bechamel liquidilla.

La dejamos enfriar durante otra media hora a temperatura ambiente y luego la metemos en la nevera hasta que esté bien fría.

Cuando en el bol del congelador las frutas estén escarchadas (congeladas, pero no como una piedra), añadimos ¾ de la crema de coco y si podemos, removemos todo bien.

Lo dejamos de nuevo en el congelador. Pasado un tiempo variable (puede ser como una hora o más) las frutas estarán totalmente congeladas. Junto con la crema lo echamos en un recipiente para batir. Si se ha hecho un bloque muy compacto o lo troceamos o lo dejamos fuera de la nevera unos minutos hasta que sea accesible.

Ponemos los bloques congelados junto con el resto de la crema y batimos. Una vez batido ya se puede comer y está riquísimo, se aprecian mucho más los matices si no está “heladísimo” que duelan los empastes. Pero si lo queréis más duro o consistente lo metéis en la nevera hasta que tenga la textura que os apetezca.

Esta receta está pensada para los que no tienen heladera. SI tenéis, es tan sencillo como: Picamos la fruta, hacemos la crema al fuego y la dejamos enfriar. Luego mezclamos/batimos la crema y el bol con al fruta, zumo y etc´s., en una batidora y a la heladera.

Si queréis hacer por ejemplo polos en molde seguir los mismos pasos que para la heladera. Con la fruta fría y la crema cocinada (ambos a temperatura de salida de nevera) los batimos y el líquido resultante lo echamos a los moldes.

Sirope de menta

Si os apetece ir a tope y darle un toque más elaborado, podéis hacer un sirope de menta para echar por encima.

El sirope o jarabe simple se hace diluyendo al fuego el doble de cantidad de azúcar que de agua (se puede alegrar con licor).

Como en este caso vamos a utilizar menta fresca y la vamos a dejar infusionar, he subido la cantidad de agua para que haya más líquido y mientras evapora pueda coger el sabor de la menta.

Depende el volumen de sirope que queráis, cambiáis las cantidades. Yo he utilizado poca cantidad ya que es solo un adorno o toque para el helado.

•    2 cucharadas soperas de azúcar y 6 de agua
•    10 hojas de menta fresca. Si es seca de bote yo creo que como una cucharada de postre.
•    Menos de media cucharada de café de agar agar.

Yo quiero que se vea que es menta natural por lo que no me importa que el sirope tenga los trozos de las hojas. Por ello cojo el agua y en ella trituro con la batidora las hojas de menta. Si no queréis trocitos y solo el color verde, tras calentarlo para que infusione, lo coláis.

Con lo anterior lo ponemos a calentar en un cazo a fuego suave (nivel 4 de 10). Dejamos que la menta infusione durante unos 5 minutos. Tras ese tiempo, añadimos el azúcar y dejamos que se disuelva bien removiendo. Se hará un jarabe. Subimos el fuego a un 5 de 10 y añadimos el agar agar y removemos muy bien con varillas. Esperamos que llegue al punto de ebullición y retiramos del fuego. Debe estar espeso, como un caramelo líquido.

Lo dejamos enfriar a temperatura ambiente y ya está.

Tips de la receta:

Agar Agar: Es un gelificante natural que se extrae de un alga, el origen es oriente. Se utiliza como sustituto a la gelatina de toda la vida de origen animal, la cual se obtiene extrayendo el colágeno presente en los huesos, la piel y los cartílagos de los animales mediante cocción y procesos posteriores de refinado.

Ahora que ya sabéis de donde vienen las gominolas, os cuento que el agar agar tiene un poder gelificante mucho mayor a la gelatina de toda la vida. Se puede comprar en tiras medio transparentes, en copos o en polvo en herbolarios o similares.

Es bajísima en calorías y facilita el transito intestinal. Si estás que no vas, una cucharada con agua te ayudará enormemente.

Para cocinar yo la utilizo en muchas cosas que impliquen hacer gelatina o espesar alguna preparación que sea clara o medio transparente. Cuando hacemos gelatinas ésta se “funde “ o pierde sus propiedades gelificantes a 65º, por lo que para una sopa o caldo “gordo” viene muy bien. Lo podemos utilizar en compotas y mermeladas, en natillas, etc etc.

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