Emigrados Vol.III: Marta Loubet desde Ciudad de México

Revista_jaleo_expatriados_mexicoDespedimos el mes con la tercera entrega de nuestra sección Emigrados. Ya sea porque no encuentran trabajo en sus países o porque les ha salido una mejor oportunidad laboral en el extranjero, miles de jóvenes emigran para probar suerte en otros lares. Hoy es el turno de Marta Loubet, mujer renacentista donde las haya.

¿Dónde estás viviendo? ¿Cuánto tiempo llevas allí? 

Vivo en Ciudad de México desde noviembre. Tras haber pasado los últimos años ejerciendo como abogado corporate entre París y Bruselas decidí hacer un paréntesis de unos meses con la idea de formarme en la práctica de Pro bono. Cuando llegó el momento de volverme me di cuenta de que aún tenía mucho que hacer por aquí.

¿Cómo es tu nivel de vida? 

Alto en relación al de la mayoría de los capitalinos pero no muy distinto del que tenía en Bruselas. Aunque sin llegar a los precios de París o Londres, el coste de la vida en Ciudad de México es similar al de algunas ciudades europeas.

¿Qué dirías que es lo mejor y lo peor de vivir en Ciudad de México?

Dejando de lado desventajas obvias como el tráfico o la contaminación, se trata de una ciudad en la que todo es posible. Años de crisis, una herencia sociocultural muy diversa y llena de contrastes y un rico pasado histórico han dado lugar a una sociedad creativa, pragmática y emprendedora. Por no hablar de la escena gastronómica y artística local, entre las más interesantes y dinámicas ahora mismo.

¿Hay algún aspecto cultural al que todavía no te hayas acostumbrado?

Acostumbrada a ir andando o en metro a todas partes, pasar a vivir en un barrio diseñado para moverse en coche ha sido un gran cambio. Pero en Ciudad de México hay “colonias” para todos los gustos. La clave está en encontrar una zona que te encaje a una distancia razonable del trabajo. Yo todavía estoy intentando resolver el rompecabezas.

¿Qué es lo que echas más de menos?

Familia y amigos, lo típico. Y en general cualquier plan que implique salir con ellos. Sobremesas madrileñas, terrasses chauffées en París, apéros belgas o el tan bilbaino poteo.

¿Te ves volviendo pronto?

Esto sólo acaba de empezar.

Si fuéramos a visitarte a Ciudad de México ¿Qué sería indispensable visitar?

Más allá de los típicos top ten recomendaría visitar cualquiera de las obras de Barragán en la ciudad (Casa Estudio, Convento de las Capuchinas de Tlalpan). Otros imprescindibles para entender la producción cultural actual incluyen el legado de Rivera (Anahuacalli) y de Goeritz (El Eco, la Corona del Pedregal) y el rico pasado cinematográfico del país (Cineteca Nacional, Cine Tonalá). Para conocer lo que se está haciendo hoy, las opciones son infinitas: desde galerías establecidas como kurimanzutto o Proyectos Monclova hasta espacios más recientes como Lulu, pasando por iniciativas como SOMA o MARSO.

Y por supuesto, para tomarle el pulso a la ciudad no hay que perderse los mercados (ir a los de Jamaica, San Juan o Sonora es una experiencia en sí) ni la comida. Nicos, para desayunar como un rey, Quintonil o Dulce Patria para un homenaje y comer en los puestos de la calle por todas partes, a todas horas. La vida nocturna daría para otra entrevista. Las buenas opciones abundan en la Roma y la Condesa.

Para escaparse de la ciudad, hacer acopio de temazos mexicanos de ayer (Los Spiders, El Ritual, La Verdad Desnuda, Dug Dug’s, La Revolución de Emiliano Zapata) y de hoy (Siete Catorce, Los Macuanos, Sonido Gallo Negro, Los Blenders, CLUBZ), coger el coche y partir hacia Oaxaca (Oaxaca de Juárez y su Etnobotánico, Hierve el Agua, Mazunte) con un buen libro y un bañador.

 

 https://www.youtube.com/watch?v=zG6OBti-wik

 

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